¿ERES QUISQUILLOSA CON LA COMIDA?

¿Odias las coles de Bruselas? ¿Los hongos? ¿Piensas que el cilantro sabe a jabón? Pues  déjame decirte que todo esta en tu cabeza. ¿Que  separa a los quisquillosos para comer, de nosotros los entusiastas consumidores de acelgas?

La disposición de probar nuevas cosas.

 Convertirse en un mejor invitado a cenar podría ser tan fácil como probar todos los alimentos en tu lista negra una y otra vez, un fenómeno llamado “mera exposición”. La teoría de la mera exposición no es revolucionaria — generaciones de padres han engañado a sus quisquillosos bebes repetidamente tratando de darles “solo una probadita” de brócoli—pero la idea de que hay alimentos que no nos gustan, es simplemente que no les hemos dado la oportunidad a los alimentos. Por ejemplo, comer pequeñas cantidades de alimentos no familiares sin tener un efecto negativo, nos hace entrar en un estado de seguridad, donde ya no tenemos miedo del nuevo alimento y podemos hasta aprender a quererlo. Los ostiones y ostras son un ejemplo perfecto, “estas con un grupo de personas que te presionan, los pruebas por primera vez, y bien de repente te das cuenta de que no saben a caño, que no se te cerro la garganta, que no apareció el hombre vomito,  y de repente pierdes la neofobia”.*  Tu estas cognitivamente superando tu predisposición por repeler los ostiones, y el consumo repetido de estos hará que aumente tu preferencia por estos moluscos. ¿Y qué hay de esos alimentos que detestamos desde la infancia? La preparación de los alimentos como debe ser va mas allá. John E Hayes, PhD., profesor asistente de ciencia de los alimentos y colesdirector del Centro de Evaluación Sensorial de la Universidad Estatal de Pensilvania, odiaba las coles de Bruselas que sus padres hervían y le servían de cena cuando era niño. “Tenían una textura resbaladiza y delgada, con un olor fuerte a sulfuro y eran realmente asquerosas” Pero hoy las coles de veggies2Bruselas están entre mis vegetales favoritos. ¿Qué cambio? “compro frescas, las horneo hasta que estan crujientes” menciono John E Hayes, PhD. En lugar de tener ese olor desagradable en la casa, hornearlas les da una esencia a nuez. ¿Cuántos de nuestros gustos pueden cambiar si encontramos recetas más sofisticadas para preparar los alimentos? Tal vez podamos beneficiarnos  de darle un segundo vistazo a la lista de” esto-no- lo – como” y ejercitar nuestra voluntad, y prepararlos diferente. También podríamos dejar de ser quisquillosos con la comida, darle al quisquilloso un día libre. Aunque pienses que está en tus genes, que no es tu culpa que no te guste, ¿pues adivina qué? Si aprendiste a que te gustara la cerveza. También podrías aprender a que te gustaran los vegetales si realmente quisieras.   *neofobia.- fobia a todo lo nuevo

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